Descubre la impresionante Cascada de las Lastras de Agua Brava en Zamora. ¡Aprende cómo llegar a este paraíso natural!
Si te apasiona la naturaleza y estás buscando un lugar que combine belleza, tranquilidad y aventura, la Cascada de las Lastras de Agua Brava es un destino que no te puedes perder. Ubicada en el impresionante Parque Natural de los Arribes del Duero, esta joya escondida cerca del pequeño pueblo de Mámoles te sorprenderá con su espectacular caída de agua y su entorno de ensueño.
Fuente: Raúl Jiménez Díaz a través de Google Maps
La Cascada de las Lastras de Agua Brava se encuentra dentro del Parque Natural de los Arribes del Duero. Este parque es conocido por sus impresionantes paisajes, donde el río Duero ha esculpido profundos cañones y cascadas a lo largo de los siglos. La cascada está situada cerca de la pequeña localidad de Mámoles, un pintoresco pueblo que conserva la esencia de la España rural.
Para llegar, primero tendrás que dirigirte en coche hasta Mámoles, y desde allí, una bonita ruta de senderismo te llevará directamente a este paraíso natural.
Desde Zamora, la ruta más común es tomar la carretera CL-527 hasta Bermillo de Sayago y luego continuar por la ZA-304 hasta Fariza. Desde Fariza, una carretera local te llevará a Mámoles en aproximadamente siete minutos. Aunque la carretera es estrecha y puede estar en condiciones variables, el trayecto ofrece vistas encantadoras del paisaje sayagués.
Si te hospedas en la Posada Doña Urraca en Fermoselle, la mejor ruta es tomar la carretera ZA-316 en dirección a Fornillos de Fermoselle y luego enlazar con la ZA-324 hacia Fariza. Desde este punto, sigue la carretera local hasta Mámoles. Este trayecto tiene una duración aproximada de 25 minutos y ofrece un recorrido panorámico por el corazón de los Arribes del Duero, con vistas a los cañones fluviales y la peculiar orografía de la comarca de Sayago.
Una vez en Mámoles, deja tu coche cerca de la iglesia del pueblo y prepárate para una caminata de unos 5,4 km (ida y vuelta). El sendero está bien marcado y te llevará por praderas, zonas rocosas y pequeños arroyos. No es una ruta difícil, pero te recomendamos llevar calzado cómodo porque hay algunas zonas algo irregulares.
Fuente: Carmen Julián a través de Google Maps
Mientras caminas, disfrutarás de un paisaje donde el verde de los campos y la roca granítica se combinan con el sonido del agua fluyendo en la distancia. Y al llegar, la recompensa es única: el estruendo del agua cayendo, el frescor del ambiente y una postal perfecta para tus recuerdos (y tus fotos).
Fuente: Carmen Julián a través de Google Maps
La Cascada de las Lastras de Agua Brava tiene una caída de unos 15 metros de altura, formada por la acción del agua filtrándose entre las rocas de granito. Si la visitas entre noviembre y mayo, la verás en todo su esplendor gracias a las lluvias y el deshielo. En verano, aunque el caudal es menor, el lugar sigue teniendo un encanto especial.
Pero no solo la cascada te dejará sin palabras. Este rincón es hogar de una biodiversidad impresionante. Podrás ver aves rapaces como el águila real o el buitre leonado, y con suerte, incluso la esquiva cigüeña negra. En los arroyos cercanos, las nutrias nadan sigilosamente, añadiendo más magia al lugar.
Fuente: Rulle alonso a través de Google Maps
El paisaje de los Arribes del Duero se ha formado a lo largo de millones de años por la acción erosiva del río Duero, que ha esculpido profundos cañones y valles en la roca granítica predominante en la zona. La cascada surge en un tramo donde las fracturas del granito han facilitado la filtración del agua, formando un espectacular salto de aproximadamente 15 metros de altura. Durante la época de lluvias y el deshielo, el caudal aumenta considerablemente, ofreciendo una estampa impresionante.
El entorno de la cascada alberga una gran diversidad biológica. Entre la vegetación destacan especies ribereñas como alisos, fresnos y sauces, que proporcionan refugio a numerosas especies animales. En cuanto a la fauna, el parque es un importante hábitat de aves rapaces, incluyendo el águila real, el alimoche, el halcón peregrino y el buitre leonado. También es posible avistar la esquiva cigüeña negra, especie protegida que anida en los riscos del Duero. Además, en las aguas del río y arroyos cercanos habita la nutria, un mamífero clave en el equilibrio ecológico del parque.
Además de la propia cascada, uno de los atractivos más recomendables es el Mirador del Testero del Burro, un punto privilegiado desde el cual se obtiene una vista espectacular del río Duero encajado en su profunda hoz granítica. Este mirador es perfecto para la observación de aves y la fotografía de paisajes.
La ruta hasta la cascada es ideal para los amantes del senderismo. El recorrido, de dificultad baja-media, permite disfrutar del paisaje, la flora y la fauna locales.
Fuente: Carmen Julián a través de Google Maps
Las formaciones rocosas, la cascada y las vistas desde el mirador ofrecen oportunidades excepcionales para la fotografía de paisajes y naturaleza.
La zona es hábitat de diversas especies de aves, incluyendo rapaces, lo que la convierte en un lugar ideal para la observación ornitológica.
Muchos visitantes destacan la belleza y tranquilidad del lugar. Comentarios frecuentes incluyen la sorpresa al descubrir un paraje tan espectacular y poco conocido, así como la satisfacción de realizar una ruta que combina naturaleza, paisaje y patrimonio cultural. La posibilidad de observar aves en su hábitat natural y las vistas panorámicas desde el mirador son aspectos muy valorados por quienes han recorrido este sendero.
Para quienes deseen prolongar su estancia y explorar más a fondo la comarca de Sayago y de los Arribes del Duero, existen diversas opciones de alojamiento y restauración en la zona. La Posada Doña Urraca, ubicada en Fermoselle, es una excelente elección.
Este alojamiento combina el encanto rural con las comodidades modernas, ofreciendo a los huéspedes una experiencia auténtica en un entorno histórico. Además, su restaurante destaca por la gastronomía local, permitiendo degustar platos tradicionales elaborados con productos de la región.
Definitivamente, sí. La Cascada de las Lastras de Agua Brava es un destino perfecto para los amantes del senderismo y la naturaleza. Su espectacular caída de agua enmarcada por los paisajes únicos de los Arribes del Duero la convierte en un lugar ideal para desconectar y disfrutar de la tranquilidad del entorno.
Además, la cercanía con localidades con encanto como Fermoselle permite complementar la visita con experiencias gastronómicas y culturales. Si estás buscando un plan de fin de semana en plena naturaleza, esta cascada es una opción inmejorable.
¿Te animas a visitarla?
Si ya has estado en la Cascada de las Lastras de Agua Brava, cuéntanos tu experiencia en los comentarios. ¡Nos encantaría conocer tu opinión! Y si aún no la has visitado, ¿a qué esperas? Planea tu escapada y disfruta de este rincón único en Zamora.
No, el acceso a la cascada es gratuito.
Sí, en Mámoles hay algunas zonas donde se puede estacionar el coche, especialmente cerca de la iglesia del pueblo. Sin embargo, el espacio es limitado, por lo que se recomienda llegar temprano, especialmente en temporada alta.
La ruta hasta la cascada tiene una dificultad baja a moderada. Los niños pueden realizarla sin problema, aunque se recomienda supervisión en algunas zonas más irregulares. Para personas mayores o con movilidad reducida, la caminata puede resultar algo exigente debido a la pendiente y el terreno pedregoso.
Puedes visitarla en cualquier momento del año, eso sí, la mejor época para visitarla es entre noviembre y mayo, cuando el caudal es más abundante. En verano, el flujo de agua puede ser menor, lo que disminuye el impacto visual de la cascada.